En la localidad de Los Toldos, en la provincia de Buenos Aires, donde la fe y la vida comunitaria han caminado fuertemente de la mano durante casi un siglo, se vivió en el mes de diciembre un momento emotivo que marcó el fin de una etapa muy significativa para esa comunidad: la despedida de las Siervas de San José, quienes tras casi 100 años de presencia ininterrumpida y servicio entregado, han concluido su misión en este pueblo que las vio llegar como primer lugar de presencia en Argentina.
La historia comenzó el 24 de octubre de 1928, cuando el primer grupo de hermanas llegó a estas tierras y destinó su labor a Los Toldos, marcando el inicio de un camino de compromiso con los más necesitados en el norte bonaerense.
Fueron comienzos de pequeños pasos profundamente significativos para las personas sencillas de este pueblo: el hogar con las niñas pupilas, el Colegio San José, y más tarde, el Hogar Bonifacia.
Una obra que creció sostenida por los valores de humildad, oración y trabajo, junto a familias, docentes, alumnos, exalumnos y voluntarios, bajo el lema Trabajo, Fe y Amor.
Durante décadas, su vida se entrelazó con la de la comunidad: acompañando familias, siendo educadoras, buscando alternativas para acoger y acompañar a niñas y niños en situaciones de riezgo.
La despedida se vivió como un momento de profunda emoción, gratitud y memoria, con la celebración de la Eucaristía, donde vecinos, amigos, exalumnos y miembros de la comunidad cristiana renovaron el agradecimiento por tantos años de dedicación.
Para muchos, esta despedida no fue simplemente un adiós físico, sino una invitación a reconocer y agradecer el legado espiritual y social que las Siervas de San José dejaron en Los Toldos.
Así, la historia de las Siervas de San José en Los Toldos queda sellada como un capítulo lleno de entrega generosa, que no sólo marcó la vida de quienes convivieron a su lado, sino que también ayudó a construir tejido social y espiritual en esta comunidad del interior de Buenos Aires.
Las Hermanas, compartieron también lo que ha significado para todas, estos años de presencia en Los Toldos. Así expresaron:
«Agradecemos a esta comunidad que siempre nos recibió y acompañó, permitiéndonos sembrar y dejar la huella de la Sagrada Familia de Nazaret, hermanando la oración con el trabajo.
Confiamos en que este legado continuará vivo en los vínculos construidos, fortalecidos en la fe y la esperanza.
Hemos aprendido juntos a escuchar a Dios y a valorar la Providencia.
Pedimos que nos acompañen con su oración en esta nueva misión a la que Dios nos llama. LOS TOLDOS SIEMPRE SERÁ NUESTRA CASA».
Siervas de San José. Argentina



